domingo, 14 de febrero de 2010

Con Esperanzas

A menos de dos meses de Gobierno del Presidente hondureño, Porfirio Lobo Sosa, siento que al final del túnel, hay esperanza.
Aunque muchos han criticado su posición respecto a la comunidad internacional, debemos ser claros, Honduras no puede tener al mundo de espaldas. Peor cuando los tres años y medio de Gobierno de Manuel Zelaya y seis meses de Roberto Micheletti, descalabraron la economía. Según la Secretaría de Finanzas, la economía de Honduras se contrajo un 2 por ciento en el 2009, una caída mayor incluso que cuando el huracán Mitch ocasionó en 1999 una devastación estimada en 5.000 millones de dólares, así que, hay que dejarse de orgullos.
No bastará con el esfuerzo interno que se haga, se requiere de la cooperación internacional. Micheletti y Zelaya viven como ricos, mientras muchos hondureños se mueren de hambre y hasta de ira por defenderlos.
Es difícil tener confianza en los políticos cuando todos los que han llegado a ocupar los puestos del poder lo menos que han hecho es servir a los pobres y castigar a los corruptos; pero creo que Lobo Sosa tiene claro algo: Se debe de tratar que haya justicia social. La lección de la crisis política es esa, poner la balanza.
Ha enfatizado que una de las primeras medidas a tomar son las reformas fiscales, a fin que cada quien pague lo que debe. Lo ha repetido el presidente del Congreso Nacional, Juan Orlando Hernández, y como si fuera un rezo, lo repiten el resto de funcionarios.
Yo espero, confiando en la promesa que ante Dios hizo Lobo Sosa, que se hará el intento, que se le pondrá un freno a aquellos funcionarios que llegaron con la intención de ver qué consiguen pues ha asegurado que combatirá la corrupción.
Ya se firmó un pacto de ética, el cual establece que la transparencia será el principio de toda acción y ha declarado su primer año de mandato como "el año de la transparencia".
Espero no estar equivocada, pero creo en las buenas intenciones del Presidente Lobo, aunque dudo de muchos que están a su alrededor.